lunes, 8 de octubre de 2012

Del Rajasthan al Himalaya...

La India es un país increíblemente distinto. Se podría llegar a decir que cada estado es una India diferente, un viaje diferente. En las 4 semanas que llevamos recorriendo estas tierras, hemos estado en 5 estados: Bengala Occidental (Kolkata y Darjeeling), Andhra Pradesh (Anantapur), Maharashtra (Mumbai), Rajasthan (Jaipur) y Sikkim (Gangtok). Os podemos asegurar que ninguno tiene nada que ver con el anterior.


Alrededor del 25 de septiembre cogimos nuevamente nuestros bártulos y nos dirigimos a la conocida “Tierra de Reyes”. La capital del Rajasthan, Jaipur, nos recordó mucho a países árabes como Marruecos o Egipto. Así que si estos países os gustan no dudéis en pasaros por Jaipur, eso sí llevaros en la maleta kilos de paciencia porque no cesaran de pararos por la calle ofreciéndoos de todo. 


La ciudad rosa, como también es conocida Jaipur, nos sorprendió por sus grandes dimensiones y por contar con localizaciones dignas de pasarte horas y horas contemplándolas. El fuerte de Amber, El Palacio de la Ciudad, la fortaleza de Jaigarh, el Hawa Mahal (Palacio de los Vientos), El fuerte del Tigre y el Water Palace son lugares que te transportan a las mágicas épocas de los maharajás (reyes) y maharanís (reinas).
 


Jaipur, nos dio fuerzas para seguir visitando la India. Llevábamos semanas duras y los ánimos estaban un poco tocados. Reconocemos que éste es un país difícil y que como ya hemos mencionado en anteriores ocasiones, adaptarse a la India no es tarea fácil. 


A cientos de quilómetros hacia el nord-este del Rajasthan se haya Darjeeling, un pueblo de montaña donde sus habitantes parecen más nepalis que indios. Es para nosotros extraños, pero es en este lugar donde realmente nos encontramos cómodos. 


Quizá os resulta raro, pero lo que más nos ha gustado de la India es lo que menos se parece a la India. Darjeeling es conocida principalmente por dos cosas: su té (en estas montañas se produce el 25% de la producción mundial de té) y por sus espectaculares panorámicas del Khangchendzonga (el pico más alto de la India y el tercero del mundo con sus 8.598 mts). 


Una de las mejores experiencias del viaje, sin lugar a dudas, ver el amanecer desde la Colina del Tigre y ver aparecer a lo lejos la silueta del Himalaya.


Darjeeling es parada para sacarnos el permiso para visitar el antiguo reino de Sikkim (este estado se incorporó a la India hace muy poquito, en el 2005). 123 quilómetros de carretera, en nada más y nada menos que en 4 horas y media (os podéis hacer una ligera de idea de cómo son las carreteras) separan Darjeeling de Gangtok, la capital de Sikkim. 






La escasez de días, no nos ha permitido conocer mucho más de esta zona, pero los templos budistas visitados son dignos de postal junto con sus bancales de arroz.

Posiblemente, si algún día volvemos a la India, Sikkim será una visita obligada.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Mumbai, el corazón de la India más moderna



Mumbai es una ciudad con ganas de emerger y convertirse en la India más cosmopolita.  Increíblemente enorme, Mumbai es un mix refrescante entre la India más lejana y la más innovadora. 


En esta ciudad se encuentra la futura meca del cine. Al año se gravan y producen nada más y nada menos que 1000 películas, ¡que tiemble Hollywood! En Mumbai se ubican los escenarios más conocidos de Bollywood. No es un mito que a los turistas se les pare en medio del barrio de Colaba para que participen en una película.



 A nosotros nos pararon en dos ocasiones, incluso nos ofrecían 500 rupias por participar! Lástima que el tiempo nos apretaba y no pudimos vivir la experiencia, quien sabe quizá perdimos la oportunidad de ser los nuevos Javier Bardem y Penélope Cruz.

 Las rutas más míticas de la ciudad te llevan a la Puerta de la India, al fastuoso hotel Taj Mahal Palace y a la inmensa estación de trenes Chhatrapati Shivaji (la misma donde Jamal y Lathika se encuentran y bailan en la estupenda Slumdog Millionare). 


  


 Pero nos quedamos con dos lugares y momentos: visitar la que fue casa de Gandhi durante sus días en Mumbai y caminar junto al paseo marítimo observando el Mar Arábigo hasta llegar por una pasarela flotante a la mezquita de Haji Alí, donde colas de peregrinos de todas las creencias tienen acceso para besar la tumba del santo musulmán Haji.



 La canción afirma que Bombai es un paraíso, permitidnos contradecirla y seguir buscando nuestro particular paraíso en la “Tierra de los Reyes”, el Rajastán.


martes, 25 de septiembre de 2012

Fundación Vicente Ferrer, ver para creer



Son más de 40 años los que lleva la Fundación Vicente Ferrer realizando un trabajo más que admirable en las tierras del estado de Andhra Pradesh, en concreto en el distrito de Anantapur. Vicente Ferrer y Anne Perry se instalaron en estas áridas tierras (las segundas más secas de todo India, las primeras se hayan en el Rajasthan) para conseguir un futuro digno para sus gentes, sobre todo para los dálits y los grupos tribales (ambos conocidos como los intocables por estar fuera de cualquier casta).


Durante una semana la Fundación Vicente Ferrer nos dio la oportunidad de alojarnos en su campus y conocer sus principales proyectos dirigidos a la sanidad, educación, ecología, mujer y construcción. Sin duda, una experiencia irrepetible e inolvidable. Totalmente recomendable, no hay excusa para no ir si se pasa por tierras del sur de la India. La Fundación ofrece alojamiento y manutención para todos aquéllos que quieran saber de sus trabajos. Solo tenemos palabras de agradecimiento a toda la organización. 


En los 4 días que estuvimos en Anantapur pudimos visitar sus talleres de inserción social y de rehabilitación, las escuelas para niñas y niños con alguna discapacidad, uno de sus hospitales y donde descansa desde el 2009 Vicente Ferrer.


Un momento muy agradable fue el que pasamos con la misma Anna Ferrer (mujer de Vicente) quien nos dio una pequeña charla sobre el trabajo que desarrollan. Además, nos firmó su libro “Un pacto de amor”, aquí os dejamos una prueba de ello.


Pero sin duda el instante más especial de estos días fue el de conocer a Nallappa, un niño de 9 años al que hemos apadrinado. Junto a sus padres,  nos reunimos con él para conocerlo y compartir unos minutos juntos. Les hicimos unos regalitos y ellos nos dieron plátanos y manzanas como agradecimiento. Por solo 18 euros al mes, él y su comunidad podrán contar con una vida mejor. 


En definitiva, hemos pasado una semana que no podremos olvidar y estamos seguros que algún día volveremos. Eso sí, si volvemos intentaremos ser más conscientes con lo que comemos pues ambos hemos padecido la conocida “diarrea del viajero” que hasta que no la sufres no sabes lo que es.

lunes, 17 de septiembre de 2012

India no hay que entenderla, hay que quererla (Pablo Castells)


El 14 de septiembre iniciamos un nuevo viaje que nada tenía que ver con los países hechos hasta ahora. Es bien cierto decir que la India podría ser perfectamente el sexto continente. 



Kolkata (conocida por la mayoría como Calcuta), es la ciudad elegida como punto de partida en la India. Kolkata es extrema y no te haces a ella hasta que no empiezas a indagar y a conocer sus calles. Es probablemente la ciudad más abrumadora en la que hemos estado. La pobreza más extrema la puedes encontrar en cualquier calle, en cualquier parque, en cualquier acera, en cualquier mediana de carretera… Son pocos los turistas que recorren las calles de esta ciudad que parece que acaba de pasar por una guerra. La gran mayoría de extranjeros los encuentras en la concurrida Sudder Street y todos ellos vienen para hacer algún tipo de voluntariado. Para conocer a gran parte de ellos solo hace falta que te acerques a Raj’s Spanish Café punto de encuentro de la “comunidad” española.

A unas cuantas calles de Sudder Street se encuentra Mother’s House, la famosa casa madre de las Misioneras de la Caridad, encabezada por la Madre Teresa de Calcuta. Esta congregación acoge a los más pobres entre los pobres y entre sus paredes se respira una calma y una paz que contrastan con lo visto a escasos metros de la puerta.



El Victorial Memorial también es un lugar de visita obligada. Como bien dice nuestra guía de cabecera, Lonely Planet India, si este palacio en vez de estar dedicado a una reina inglesa muerta estuviera dedicado a la hija de un poderoso rajá sería uno de los monumentos más importantes de la India junto con el Taj Mahal. 

Son pocos los lugares a visitar en Kolkata pero si hay tiempo no hay que perderse el Mercado Floral, una experiencia fuera de lo normal. Callejones inundados de barro hasta las rodillas, gente desprendiendo olores muy fuertes, maravillosos saris que compiten con los colores de las flores que allí se venden.


No podíamos dejar Kolkata sin pasar por su templo hindú más concurrido, el templo de Kalighata. Kali era la mujer de Shiva y diosa de la fuerza y fertilidad. Así que le dedicamos unas meditaciones (junto con un pequeño desembolso) para que en un futuro nos trajera un niño bien rechoncho.



Kolkata se despide de nosotros con un sabor agridulce. Agrio por su dureza y dulce por ser la primera ciudad de un increíble país.